Predicación

Vayan…

Como Santo Domingo, que ansiaba el encuentro de las personas con Jesús, somos enviadas a todos los varones y mujeres, grupos y pueblos, a los creyentes y a los no creyentes y, sobre todo, a los pobres para descubrir con ellos y entre ellos el Reino presente en la historia . Asumimos este envío misionero a través de una pedagogía del camino, que acompaña el crecimiento de las personas y los grupos a través de itinerarios vitales interdisciplinarios.
Santo Domingo envió a sus frailes a las ciudades, a los lugares de ideas nuevas, donde se experimentaban las nuevas organizaciones económicas y la democracia, pero también a lugares donde se reunían los nuevos pobres . Nuestra itinerancia dominicana, es un movimiento de seguimiento de Jesús hacia espacios más allá de las propias fronteras ideológicas y territoriales, que nos impulsa a situarnos en las “grietas” de la humanidad . Estas atraviesan nuestro mundo globalizado frecuentemente marcado por la injusticia y la violencia de conflictos raciales, sociales y religiosos. Por eso, los itinerarios vitales de nuestras comunidades pretenden ser caminos de humanización para todos sus miembros.

Prediquen…

Anunciamos el Evangelio de Jesús en los nuevos escenarios de nuestro mundo. Nuestra predicación intenta pronunciar palabras de esperanza en medio de las múltiples fronteras de esos escenarios: “la frontera de la pobreza que resulta de la globalización económica; la frontera de la humanidad y dignidad humana en el campo de la bioética; la frontera de la experiencia cristiana enfrentada con el pluralismo religioso; y la frontera de la experiencia religiosa frente al ateísmo, la indiferencia materialista y las nuevas formas de idolatría” . Estos son lugares prioritarios de reflexión teológica y de preocupación educativa.
Queremos construir discursos con palabras de esperanza, desde todos los actores que emergen en los nuevos escenarios sociales, para reconstruir la comunidad humana desde un paradigma que vaya más allá de la visión única. Una predicación abierta al territorio de lo diferente y por eso en dialogo, implica una pedagogía en clave ecuménica.