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Voluntariado Tejiendo Sueños. Misión en Huasa Pampa

Alumnos, ex alumnos y profesores del colegio Santísimo Rosario de Monteros celebraron Semana Santa los días jueves y viernes en Huasa Pampa. Rezaron en torno a la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús y compartieron con las familias al visitar sus casas.

Testimonio de Verónica Albornoz. Profesora del Nivel Secundario. Colegio Santísimo Rosario (Monteros):

Los jóvenes y docentes del grupo de Voluntariado vivimos dos días de pleno regocijo dejando atrás todo tipo de preocupaciones, para entregar el corazón al máximo en cada actividad que realizamos.

El primer día se inició con la partida desde el colegio hacia Huasa Pampa. Allí, luego de compartir el desayuno entre charlas, división de tareas, formación de los grupos que visitarían cada zona, emprendimos la marcha  para visitar cada hogar, cada familia y conversar con la gente, saber de sus vidas y compartir la propia. Aquí pudimos escuchar anécdotas, preocupaciones, historias de vida y lo más importante pudimos anunciar a Jesús y lo magnífico de su amor y entrega  por nosotros. Además, como signo de ese amor llevamos una cruz para que en ella la gente pudiera poner a los pies del Señor todo aquello que desearan.

En este primer día de misión, de caminar las calles de tierra, comprendimos que las personas necesitan hablar y que las escuchen, necesitan tener una esperanza. Con toda humildad,  los voluntarios cumpliendo el plan de Dios, llevamos esa gotita de esperanza y de alegría al poder contar que Jesús dio su vida por nosotros. Que grato fue sentir que allí la gente nos esperaba y nos recibió con los brazos y el corazón abierto compartiendo  con nosotros todo lo que tenían, un mate, un vaso con agua fresca, la mejor silla. Son estos gestos los que nos animan a seguir en este camino.

Ya por la tarde nos reunimos en la Capilla San Isidro Labrador para juntos reflexionar sobre el camino de la cruz que vivió Jesús y que nosotros vivimos cada día con las propias cruces, las que tienen sentido solo con los ojos puestos en Dios. Como signo de ello  cada persona pintó una cruz de madera y escribió lo que deseaban para sus vidas. Finalmente, se las ofrecieron en oración y realizamos la solemne adoración de la Cruz. Este fue un momento intenso y muy especial para nosotros y para toda la gente. No es fácil encontrar las palabras para expresarlo: entre tristeza, gozo y agradecimiento por semejante entrega. Este viernes Santo hasta la naturaleza parecía acompañar lo que sentíamos todos. El suave canto de los pájaros, la quietud de la tarde y el sol en todo su esplendor. Fuimos testigo de la fe que alegra el alma  y anima a las personas.

El día sábado fue la gran celebración de la bendición  del fuego y el agua y el recibimiento de la Pascua. Previamente organizamos las actividades que se realizarían con la gente.  Ensayamos canto, y aquí me detengo porque la gracia del Señor es inmensa. Hizo cantar a viva voz a los voluntarios, aprendimos que cuando decimos entrega, es total, hasta dar la vida toda.

 ¡Y bueno! llegó la hora y comenzó a llegar la gente. Como signo de comunión, amasamos y compartimos el pan. Esto con los adultos mientras los jóvenes enseñaron a los niños sobre la Pascua y luego jugaron en el patio.

Finalmente nos dirigimos a la capilla para la celebración. Con el corazón en calma y algo asombrados por la convocatoria, se inició la celebración. Todos; niños, jóvenes, adultos y ancianos se congregaron a celebrar al Señor. Fue hermoso para todos que varias generaciones se reuniesen con el mismo fin en común, conocer,  contemplar, adorar, a Cristo vivo y en nombre de él compartir con el prójimo.

Para nosotros como voluntarios es difícil explicar todo lo que esta misión deja en cada uno.  Algunos la vivimos como el momento y el lugar en el que somos mejores personas, llamados a servir al Señor vacíos de todo egoísmo, solo servir al hermano. Para otros es desprenderse de las obligaciones, sea de estudio o trabajo, para hacer algo distinto. Mas lo común está en sabernos amados y llamados a servir, mensaje que todos comprendemos y aceptamos como signo del amor que Cristo nos regala.

 

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Flickr | Galería de imágenes | Voluntariado Tejiendo Sueños: Misión Domingo de Ramos.

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